¡Jelou hamijos!
Desde el 5 de Agosto que no escribo nada, no es por falta de ganas, es que las cosas que estaba acostumbrado a escribir necesitan animo y ganas. Pero no importa, ya saben que su Tío Topo está aquí para entretenerlos con sus tonterias. Así que vamos a entretenernos un par de minutos. En esta ocasión les hablaré de algo gracioso que me sucedió hace unos dias.
@_@
Resulta que, hace ya varios meses (quizá más de un año) que en ciertos momentos comienzo a ver unos puntos y líneas negros. La primera vez que los vi, creí que eran basuritas e intenté limpiarme sin éxito alguno.
Pasaron días, semanas y los puntitos eran intermitentes, derrepente los veia, derrepente no. Lo curioso es que estan fijos en cierto punto de mi ojo, porque al tratar de “seguirlos” con la mirada, se mueven a la par, lo que provoca que nunca pueda “alcanzarlos” pero si regreso mi ojo al punto original, la manchita esta tambien regresa al punto de origen.
Primero creí que era por mala alimentación, después creí que era por no dormir bien. Hasta que un día, vi moverse una de esas lineas, creyendo que podrían ser gusanos. Total que decidí ir al oftalmólogo a quitarme las dudas.
Hago la cita, llega el día, espero un rato largo para que al final me diga que no me puede atender ese día porque tiene que dilatarme las pupilas y ya no da tiempo; así pues saco otra cita y me da la orden de dilatación con los prerequisitos:
Venir acompañado, comido, con lentes obscuros, llegar una hora antes y con la tarea hecha porque después no iba a poder ver nada(creo que me vió cara de estudiante).
Pasa una semana, regreso al oftalmólogo con los requisitos cumplidos (mentira, no había hecho tarea… XD). Llego una hora antes tal como me especificó y espero ansioso a saber ¿qué diablos se siente que te dilaten la pupila?.
Espero algunos minutos, hasta que la secretaria del oftalmólogo me dice que debe aplicarme unas gotas. Me advierte que va a arderme, y deja caer la primera ronda de gotas sobre mis ojos. En realidad no arde, al contrario se siente reconfortante, como que mis ojos descanzan. Tras unos minutos, abro los ojos e intento notar alguna diferencia, pero no… lo único es que creo que ahora veo mejor (jajajaja) y mis ojos se sienten como si hubiera dormido largo y tendido.
Diez minutos más y toca la segunda ronda de gotas. En esta ocasión, apenas toca mi ojo derecho una de las gotas, comienzo a sentir un fuerte ardor que sin problemas puedo decir que es mucho más fuerte que cuando estamos picando cebolla. Curiosamente, en el ojo izquierdo no sentí ningun ardor. Bastantes minutos transcurrieron antes de que el ardor cediera y yo pudiese abrir de nuevo mis ojos. Nuevamente no noté diferencia en la visibilidad y pensé que quizá no estuviese teniendo efecto.
Cuando la srita. se acercó con el bote de la 3era ronda de gotas recordé el ardor anterior y por un momento creí que iba a entrar en pánico, pero permití que me aplicara las gotas sin mayor resistencia.
Si en algún momento pensé que el ardor de la 2da ronda era bastante doloroso e incómodo, no fue nada comparado con lo que sentí al recibir la 3era ronda de gotas, y lo peor es que ahora me ardieron ambos ojos. Para que se hagan una idea, los quería apretar, pero sin poder hacerlo, me lloraban y hasta se me torció la cara (imagínense, se asustó una niñita que estaba en la sala de espera mirándome). Arde como nunca les ha ardido algo en su vida (a menos que os hayan dilatado alguna vez las pupilas).
La ventaja, es que en esta ocasión el ardor se pasó rápidamente y pude volver a abrir los ojos sin mayor problema.
Aparentemente seguía viendo normal, la tele se veía bien, podía leer el letrero colgado en la puerta… no había diferencia. Lo divertido comenzó cuando la persona junto de mi (mi madre) recibió un mensaje en el móvil e intenté leerlo.
Sencillamente no pude, todo se veía borroso, al grado de que ni siquiera podía adivinar las letras y un dolor de cabeza intenso comenzó a darme cuando pretendí forzar la vista para leer las letras del teléfono. Todo se redujo a ver las cosas a menos de un metro de mi totalmente borrosas, sin poder enfocar, ver doble y otra serie de curiosidades que me provocaron un ataque de risa (sin embargo a lo lejos veía perfectamente).
Llegó el momento de que me atendiera el oftalmólogo. Me hizo leer el clásico cartel de letras “E d,f, etc..” luego utilizó un par de máquinas que no se para que sirven, luego me flasheó con una lámpara (comenzé a ver luces azules bastante bonitas flotando enfrente mio… XD) para finalizar diciendome:
- Tienes una excelente visión, ningun problema. -
Creo que quedé decepcionado. XD
Salí de ahí y podía ver todo perfectamente (excepto claro, las cosas cercanas). Regresar a casa no fue problema, lo masoquistamente gracioso comenzó cuando entré al messenger y un par de amigos comenzaron a hablarme… y yo diciendo “hola, no se quien seas, vengo ciego xDDDD”.
Un pelín más tarde, cuando ya podía enfocar un poco de cerca, se me ocurrió mirarme al espejo… lo que vi me dió mucha risa. ¿Alguna vez han intentado mirar un pez de cerca? Sus ojotes penetrantes y graciosos…
…pues así me veía. No se si en realidad me pareció gracioso por como se veia, o porque al tener así los ojos vi algo distinto… no tengo idea, pero fue muuuy gracioso verme ahí con tremenda pupila.
En resumen: es una linda experiencia que les recomiendo a todos, por el simple hecho de poder mirarse en el espejo y ver algo así:


XD
¡Saludangos!
El Tío Topo







